EL ORATORIO – CENTRO JUVENIL DEL SALESIANITO (OCJ SALE)
Los grupos asociativos que conforman el Oratorio – Centro Juvenil del Salesianito (OCJ SALE) son:
- Infancia Misionera: Para niños y niñas desde el 4º Grado en adelante.
- Monaguillos: Para niños y niñas desde el 4º Grado en adelante.
- Movimiento “Amigos Domingo Savio – Amigas Laura Vicuña” (ADS-ALV): Para adolescentes y jóvenes desde el 7º Grado en adelante.
- Movimiento de Líderes Estudiantiles Salesianos (MLES): Para adolescentes y jóvenes desde el 7º Grado en adelante.
Describimos el Oratorio como obra particular, que hoy realiza la misión salesiana en el campo de la educación informal, esto es, más libre y espontánea que la escolar institucional.
Históricamente, el Oratorio fue la primera de las obras estables de Don Bosco, que dio origen a todas las otras. Los aspectos fundamentales del Oratorio – Centro Juvenil salesiano se definen, por tanto, por la obra de Don Bosco y por su desarrollo con respecto a otros modelos e instituciones de este género.
El Oratorio de Don Bosco, que tomó el nombre de una institución existente, se distinguió de otras que lo habían precedido o le eran contemporáneas.
Los Oratorios–Centros Juveniles tienen características propias que se desprenden de su propia naturaleza, y se apoya sobre todo en un clima de libertad, caracterizado por la acogida, la relación amigable y la participación activa de los mismos jóvenes.
El Oratorio es un espacio educativo pastoral especialmente adaptado para promover una participación siempre más intensa en la vida de los jóvenes. Iniciamos el diálogo con los muchachos desde los primeros encuentros, para motivarlos e implicarlos siempre más y corresponsabilizarlos gradualmente en las actividades y en los grupos que preseleccionan.
ALGUNOS ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA ANIMACIÓN EN EL ORATORIO-CENTRO JUVENIL
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Organizar a los jóvenes en diversos grupos de actividad y de formación según sus intereses; promover la más amplia responsabilidad posible de los jóvenes en el ambiente y la vida del Oratorio; suscitar la participación y el asociacionismo juvenil en torno al Movimiento Juvenil Salesiano.
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Aumentar la corresponsabilidad de los adultos, es decir, que aprendan a compartir con los jóvenes un ambiente de amistad, una propuesta educativa de vida y una experiencia de familia y comunidad. Su presencia continuada es un elemento de estabilidad y de madurez importante en la vida variable del Oratorio. Entre los adultos, cuya presencia consideramos importante en el Oratorio–Centro Juvenil, enumeramos los adultos con funciones específicas de animación, los padres de los muchachos, especialmente los que desean colaborar en la acción educativa, y los miembros de la Familia Salesiana.
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Cuidar la formación de los seglares educadores y de los jóvenes animadores; dedicar personas y recursos, en un continuo esfuerzo de cualificación educativa, cristiana y salesiana de los educadores y, sobre todo, de los jóvenes más maduros y capaces de asumir responsabilidades, a través de la escuela de animadores, campamentos, cursos, retiros, encuentros, etc.
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Promover la presencia y la inserción significativas del Oratorio–Centro Juvenil en la zona y en la Iglesia local, poniendo especial atención en los alejados y en los jóvenes en peligro, mediante el conocimiento de parte de la CEP de los ambientes de normalidad y de malestar juvenil en la zona, así como de los núcleos sociales y eclesiales que operan en ella; promoviendo iniciativas concretas de búsqueda de muchachos en el lugar en que se encuentren, especialmente cuando no reciben respuesta educativa a sus necesidades e intereses; hasta llegar a comprometerse en una coordinación permanente con otros organismos civiles y eclesiales. Formar y desarrollar esta animación, a través del voluntariado, con un estilo de gratuidad.
LA PROPUESTA EDUCATIVO–PASTORAL
La propuesta del Oratorio–Centro Juvenil ofrece a los jóvenes la posibilidad de hacer una auténtica experiencia de vida juvenil, que les ayude a conocer con agrado el mundo y a juzgarlo a la luz del Evangelio, a tomar conciencia siempre más precisa de sí mismos y de los otros, y de ser personas en la sociedad y en la Iglesia; de vivir con dinamismo la propia juventud y a construir un proyecto de vida inspirado en el Evangelio. Tal propuesta se hace realidad a través de un itinerario básico y otros específicos, según los intereses de los jóvenes, por lo cual cada uno, eligiendo entre las diversas posibilidades de participación que se le ofrecen, puede situarse en el itinerario más adecuado a su propio nivel de maduración.
Esta propuesta se concreta en tres aspectos complementarios:
- La convocatoria juvenil.
- Un camino educativo.
- Un proceso de evangelización.
Mediaciones fundamentales:
- El grupo.
- Las actividades.
- Experiencias de servicio y de solidaridad.